Sancions.

Recorde al meu professor Vicent Martínez quan es parlava en classe i ens insistia en la importància de les paraules i la seva capacitat per a determinar la visió que tenim dels fets. Ell parlava que feia fenomenologia lingüística i totes aquelles reflexions que ell savia treure del perquè de l’us de les paraules i el seu poder configurador sempre les he portat dins dels meus recursos que em permeten intentar analitzar la realitat i buscar un perquè a les meves preguntes. Eixa inquietud que em va transmetre Vicent la he portat a l’educació i veig la gran importància que té el ficar-li un nom o altre als fets o accions que desenvolupem en la nostra pràctica doncs, depenent de l’etiqueta que li fiquem, es construirà un tipus de realitat determinada. Un exemple concret el tenim en la denominació de la reacció que té la comunita educativa davant d’un fet contrari al seu bon funcionament bé anomenant-lo càstig o bé anomenant-lo sanció.

Si entre les atribucions dels docents està castigar estem dient que tenim l’atribució de imposar penes, de buscar un efecte punitiu davant d’una conducta inadequada i que aquest efecte per se repararà el mal fet en anterioritat, doncs la víctima trobarà compensació en veure al infractor patint una pena com a mínim igual a la que li han infringit i el que ha comés la infracció fugirà de repetir-la pel simple fet de que tractarà d’evitar qualsevol circumstància que li suposa un mal com el que comporta aquest càstig.

Jo no soc partidari de donar l’atribució de castigar als docents doncs pense que va contra la finalitat de la seva tasca, jo soc partidari de que entre les funcions educatives que tenim està la de sancionar aquelles conductes que no son positives per al compliment de les finalitat educatives. I això s’ha d’aplicar al màxim nombre d’àmbits i amb una finalitat el més clara possible.Quan parlem de sanció estem fent referència de manera directa a l’aplicació de la ley i la seva interpretació, i per a mi aquesta interpretació em situa en un pla general que va més enllà del fet concret que pretenem sancionar sinó que ha de tindre la pèrspectiva global de considerar tant l’edat de l’alumne, les seves circumstàngies i el significat que tindrà al llarg de la seva trajectòria vital. També si parlem de sancionar estem considerant la desitjable reparació dels danys que s’hagen pogut ocasionar, una reparació que no és automàtica ni simètrica sinó que ha de buscar un treball continuat fins que es poga tornar a la situació que es donava abans del fet a sancionar o, inclús, que es conseguisca una situació millor de la que hi havia. Finalment en la sanció també s’ha de considerar la perspectiva educativa, doncs deprenem dels errors i hem de ser capaços d’utilitzar aquestos errors (petits o grans) per explotar al màxim la reflexió i la consideració dels fets amb la intenció de dotar a l’alumne de recursos amb els que encarar millor el seu futur i permetre el desenvolupament òptime dels que l’envolten.

Amb açò no pretenc defensar una posició ingènua ni roussoniana respecte a la conducta dels alumnes, el que dic és que hem de trobar una perspectiva que s’ajuste el máxim possible a la finalitat de l’educació. També he de dir que soc partidari de intentar evitar el càstig però d’ampliar les sancions que no deurien ser utilitzades per a fets molt greus sinò per a tot aquell fet distorsionador, tipificant les conductes a sancionar, recomanant les possibles línies d’acció i creant una xarxa sancionadora que li traga el màxim partit a aquells errors que tots cometem i que es deuen evitar.

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3 Respostes cap a “Sancions.”

  1. Nomar Odrap Diu:

    Estimado profesor Neciv,

    Hace tiempo que deseaba participar en este foro. Al hilo, un poco cogido por los pelos, de su anterior entrada sobre ‘rendir cuentas’ y a este mismo, sobre las sanciones, me permito compartir una serie de reflexiones sobre aspectos relacionados con el papel de las TIC en un IES que, en mi opinión, exigen un cambio de rumbo.

    Recibí la semana pasada un -caro y poco ecológico- ‘parte de faltas’ de mi hijo, estudiante de sencundaria. Las incidencias que me comunicaban, en un texto ‘tipo’ -con faltas de ortografía y solo en castellano (mi hijo estudia en lal ínea en valenciano)- habían ocurrido hace dos semanas. No he logrado saber ni por la escueta palabra impresa ‘amonestación’, ni por las parcas explicaciones de mi hijo, qué pasó aquel día. Si hubiera sido algo grave, pensé, me hubieran llamado. El caso es que ni siquiera conocía al profesor que lo había amonestado. El día del terremoto de Haití pregunté a mi hijo si se había comentado en clase. Sí, un poco. Cuando dos días después le repetí la pregunta me fulminó con la mirada y ni respondió. Meses atras casualmente me encontré con unos cómics que hablaban de la edad media. Bien, me dije, parece que tenemos algo interesante. Sin embargo, dos días antes del examen mi hijo se paseaba por la habitación con un libro. Un reflejo fosforecente le iluminaba la cara. Las dos columnas y media del tema estaban completamente amarillas. Me vi a mi mismo estudiando con mi libro -mucho más grueso, muchas más letras-. Mi hijo estaba estudiando igual que yo. Y yo había estudiado igual que mi padre. ¿El siglo XXI? En la enseñanza, el XIX.

    El mundo se mueve a velocidad de vértigo pero parece que el centro actúa como máquina del tiempo.

    Algunas propuestas: ¿Por qué no puedo enviar un SMS para comunicar que mi hijo faltará a clase? ¿Por qué en el web del centro hay tanta información incompleta sobre los docentes? ¿Por qué no aparecen fotografías de los profesores? O los programas, o las actividades… Si quiero hablar con el tutor para que me explique la amonestación debo llamar por teléfono y concertar una cita, que será dentro de mi horario laboral, por lo que no podré ir… ¿Sería posible tener una comunicación virtual con el tutor de mi hijo? ¿Por qué no me pueden informar de las amonestaciones por correo electrònico? ¿Y las notas? La administración del centro debería pensar en estas cosas.

    Haití. Me sorprende que no se haya analizado el terremoto y sus consecuencias económicas, políticas, sociales, humanas… ¡En tiempo real! La red nos ofrece unas posibilidades inimaginables para enseñar y para aprender que no existían en mis tiempos, y se están desaprovechando. Era una magnífica ocasión para vivir casi sobre el terreno lo que pasaba allí minuto a minuto… Qué lástima que no se utilicen las TIC para que los alumnos puedan investigar, comprender, conocer, ser solidarios, viajar, tener interés por el mundo, emocionarse… Solo los padres nos preocupamos de las espaldas de nuestros hijos. Libros pesados, caros… libretas… todo en la mochila y como mucho de cada libro cada día estudian 4 o 5 páginas… el resto es peso inútil. ¿Era en una película cuando el primer día de clase el profesor pedía a los alumnos que descosieran los libros? Enseñar a pescar o repartir comida. Materiales virtuales. Vídeos. Trabajos en red. ¿Aprender para aprobar o aprender a aprender? ¿Sabiduría con fecha de caducidad o de descubrimiento, con libros, apuntes, Internet… que realmente evalúen el esfuerzo y el aprendizaje? Es necesario, a mi entender, un cambio radical en todos estos temas. Y el cambio no puede venir ni de la administración -históricamente injusta con la educación-, ni de la dirección – preocupada hasta el infinito por grabar una mano culpable-, sino de los docentes. Con vocación -o sin vocación- tienen en sus manos el futuro de nuestros hijos. El cambio tiene que venir desde los docentes.

    Me comentaba un profesor de Metafísica -que en ese momento tocaba el suelo con los dos pies- que la revolución siempre había funcionado de arriba a abajo. La revolución, decía, siempre ha ido contra las normas, siempre ha sido subersiva. Pues eso profesores, sean subversivos, creen espacios de aprendizaje nuevos, abiertos, imaginativos, libres, donde los alumnos aprendan a vivir en el mundo que les ha tocado con todos los instrumentos que tienen a su alcance, donde no exista un salto tan bestial entre el aula y su vida (móviles, ordenadores, consolas), fomenten la curiosidad. Atrévanse a utilizar materiales alternativos en las clases, rompan con las metodologías caducas. Asuman que el cambio ya ha llegado y se están quedando al margen, por detrás muchas veces de sus alumnos.

    Será un esfuerzo, por supuesto, pero también es su responsabilidad.

    Profesor Neciv, muchas gracias por dejarme participar en su foro y por todas sus aportaciones en este blog.

    Nomar Odrap

  2. Nomar Odrap Diu:

    Profesor Neciv, cuando decía ‘la revolución ha funcionado de arriba a abajo’ quería decir en realidad ‘de abajo a arriba’.

    gracias.

    Nomar Odrap

  3. 2010 in review « Quadern de bitàcola d’un educador. Diu:

    [...] Sancions. February 2010 2 comments 4 [...]

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